My World As I See

miércoles, 13 de octubre de 2010


El viento azotaba de manera agresiva su rubia cabellera. Los árboles se bamboleaban al ritmo del viento a su lado, mientras que el sonido de los pájaros se hacia escuchar por todo el bosque. Era una sensación extraña, tal vez algo desoladora... Si hubiese estado acompañada por él, las cosas hubieran sido distintas.
Comenzó a avanzar, y cada paso sonaba como si estuviera amplificado miles de veces, como si todo el bosque estuviese atento a su presencia.
La noche parecía más densa de lo normal, y cada ruido parecía taladrar profundamente su cabeza, alimentando hasta sus miedos más inverosímiles.
En lo profundo de sus pensamientos, creyó escuchar un par de pasos que no eran los suyos. Y así era, se acercaban cada vez más y más,  inexorablemente. 
Podía sentir una mano fría rodeando su cuello, una mano que nunca pareció haber conocido la tibieza de otro ser humano, una mano de aquellas que solo ves solamente en tus más horribles pesadillas.
Aceleró el paso, intentando mitigar las pisadas a su haber, pero era inútil. A cada paso que daba, los pasos se oían mas cerca de ella, cada vez más fuertes, cada vez mas oscuros.
De pronto, olvidando toda prudencia, comenzó a correr lo mas rápido que sus piernas le permitían, sabiendo en el fondo de si, que no serviría de nada.
Ahora, a los sonidos de pisadas, se sumó una risa diabólica, una risa arrastrada, decrépita, que comenzó lentamente a subir de tono.
De pronto no hubo más, tan solo el sonido del silencio cubría todo el lugar.
Nunca mas se volvió a saber de aquella mujer, ni de aquel misterioso hombre de los pasos sigilosos, que una vez mas, había arrancado la vida de una mujer inocente...


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